Playlist ATM

Hoy queremos compartir con ustedes algunas de las bandas que parecen haber nacido para acompañar los mejores viajes por la ruta, el campo o la ciudad. Esas, que aun cuando las escuchas tirado en el sillón, tienen el poder de hacerte sentir como arriba de tu moto, con el viento rozando tu cara y todo un camino delante por descubrir.

Para dar comienzo a esta playlist motera, les dejamos abajo nuestra lista de infaltables. Pero, si queremos crear la mejor lista de la historia, necesitamos armarla entre todos.

https://spoti.fi/2MMp3Zf 

¿Te sumás? ¡Compartínos tus canciones al final del post!

¡Atención! Recordá que está prohibido utilizar auriculares o el celular mientras manejas. Para escuchar música arriba de la moto, se recomienda solo hacerlo con aquellas que cuenten con dispositivos de sonido integrados y homologados.

1- Born To Be Wild – Steppenwolf

Escrito por Mars Bonfire e interpretado por la banda Steppenwolf, es imposible escucharlo sin pensar en Dennis Hopper y Peter Fonda subidos a su moto en el film “Easy Rider”.

2 – Highway To Hell – AC/DC

Otro rock muy rutero de la mítica banda AC/DC. Adrenalina pura para subir a la moto, olvidarnos de todo y disfrutar el camino como nunca.

3 – Harley Davidson Blues – Canned Heat

Un clásico del ´73, época bien motera, que rinde homenaje a la inmortal firma de motos norteamericana.

4 – Gypsy Biker – Bruce Springsteen

“The boss” lanzó este temazo en 2007 y su título (“motociclista gitano”) lo dice todo. ¡Un himno bien motero!

5 – This Life – Curtis Stigers

¿Qué decir de este tema? La canción de “Sons of Anarchy”, la serie motora por excelencia, simplemente no podía faltar.

6- ¡La elegís vos! ¿Qué canción te vuela la peluca?

¿Quiénes son los Hells Angels?

Hells Angels Motorcycle Club es, sin duda, el club de motoqueros más famoso del mundo.  “Los ángeles del infierno” fueron fundados el 17 de marzo de 1948, en Fontana, California, por la familia Bishop, veteranos de guerra estadounidenses. El nombre se inspiró en los escuadrones estadounidenses que lucharon la segunda guerra mundial.

El club estableció su notoriedad como parte del movimiento de la contracultura de los años 60. Pasaron de ser una pequeña banda de apasionados de las motocicletas a una leyenda en poco más de medio siglo. Desde entonces, son vistos de manera contrapuesta: como espíritus libres, unidos por un sentido de fraternidad y lealtad, o bien, como violentos y nihilistas, poco más que una banda criminal salvaje

Los colores oficiales de los Hells Angels son letras rojas exhibidas en un fondo blanco, de ahí que uno de sus apodos sea Red & White. Su lema es “Nadie recuerda lo que hacemos bien ni olvida lo que hacemos mal”; y su icónica imagen está compuesta por las Harley Davison y un sistema de parches sobre camperas de cuero- parecido a las medallas militares- que identifican las creencias de sus miembros.

5 libros para los amantes de las motos

Como fanáticos de las dos ruedas, nos encanta leer sobre la experiencia de personas que se lanzan a la aventura y viajan miles de kilómetros en moto. Leyendo sobre sus hazañas no solo se aprende, sino que de alguna forma, se viaja con ellos.

A continuación te compartimos nuestra lista, de los 5 libros que todo motociclista debería leer alguna vez:

Un millón de piedras (Miquel Silvestre, 2011)

Un hombre harto, una moto, una tierra bella, y kilómetros de soledad. Con estos ingredientes Miquel Silvestre se embarcó en un viaje por África y relató cada situación y anécdota vivida. Desde Nairobi a Ciudad del Cabo, desde Maseru a Maputo, recorrió quince mil kilómetros de selva, sabana y desierto. Sobornos en las fronteras, ríos, montañas, antílopes, tres mil estrellas y la Costa de los Esqueletos. Con humor sarcástico, el autor dibuja en trazos sobrios y transparentes una tierra dura en la que la vida no vale nada y en donde la supervivencia del viajero depende de su ánimo inoxidable, de la predisposición de la gente y de la buena suerte. También de la rapidez de reflejos en situaciones en las que se difuminan las fronteras entre estupidez y heroísmo.

Los viajes de Júpiter (Ted Simon, 1979) 

El periodista Ted Simon narra el viaje que realizó a lo largo de cuatro años alrededor del mundo, recorriendo 126.000 kilómetros y 45 países en una moto Triumph (1973-1977). Lo alucinante de esta historia es que el lector se convierte en un testigo del viaje, viendo la evolución del escritor tanto como viajero, como persona. Vive casi en carne propia las dificultades, experiencias y pensamientos por los que atraviesa Ted, y eso hace que el lector se sienta un compañero en el viaje. 

Charles Darwin Al Sur Del Sur (Henry Von Wartenberg, 2010)

“Casi todos los funcionarios públicos son corruptos. El presidente mismo y su primer ministro se confabulaban para estafar al Estado. La justicia, cuando entra en juego el dinero, no puede esperarse de nadie”. Con estas palabras, Charles Darwin describía el escenario en 1832. ¿Cuánto cambiaron nuestras costumbres y nuestra geografía dos siglos más tarde? La respuesta la tiene este libro. Y los 16.000 kilómetros de esta travesía fotográfica. 

Diario de un nómada (Miquel Silvestre, 2015)

Del mismo escritor que “Un millón de piedras”. Este libro trata sobre otro viaje en moto, esta vez a Oriente y su coronación del Monte Ararat, el pico más alto de Turquía con más de 5.000 metros de altura. Un libro tan apasionante que le permitió tener su propio programa de televisión. 

Cinta Americana (Dennis Noyes, 2015)

Cinta Americana es un libro de Dennis Noyes, uno de los periodistas más expertos y prestigiosos en el mundo del motociclismo. Antes de nada tenemos que decir que no es un simple libro de motos, sino que es un libro en el que se cuentan más de 30 años de vivencias y en el que Dennis da su propia visión de algunos de los mejores pilotos de la historia, entre los que por supuesto no faltan Marc Márquez o Valentino Rossi.

ESTA FUE NUESTRA SELECCIÓN, ¿TENÉS OTRO LIBRO PARA RECOMENDAR?

¡Contános en los comentarios!

Las 4 motos más emblemáticas del cine

La historia del cine es, en muchos aspectos, espejo de la sociedad; el reflejo claro de los cambios que esta va transitando. Muchas son las películas que se han transformado en verdaderos representes de una década, de períodos de guerra, de las costumbres y la cultura social de un momento específico en el tiempo.

Cuando pensamos en la relación entre el cine y los vehículos, podemos ver cómo las motos fueron cobrando un rol protagónico en las grandes pantallas. Y con cada aparición marcaron la historia del cine y nuevas costumbres en nuestra sociedad.

En esta nota haremos un viaje, con cuatro paradas importantes, por nuestra selección de motos emblemáticas del cine. Esas, que se apropiaron de la pantalla grande y de nuestros corazones.

  • La Vespa 125 en la película ‘Vacaciones en Roma’ (1953).

Audrey Hepburn interpreta a la princesa Ana, una joven que está cansada de las continuas proposiciones al matrimonio que le realizan hombres aburridos que persiguen su fortuna. Un día decide escapar de su vida gris en Roma. Allí conoce a un reportero americano, Joe Bradley (Gregory Peck) con el que recorre las calles de la ciudad arriba de una Vespa.

A partir de la película, en la que la Vespa tuvo tanto protagonismo, ésta pasó a convertirse en un símbolo de Roma. Al día de hoy, la mayoría de los turistas que la visitan, sienten que no pueden tener una experiencia completa sin haber recorrido los adoquines de la ciudad sobre una de ellas. De hecho, muchas agencias se especializan en tours en Vespa por el centro de Roma, con un enfoque romántico inspirado en la película. Un último dato interesante: la Vespa más antigua del mundo es precisamente la de la película, y se vendió en marzo de 2017 por 191.000 euros.

  •  La  Triumph Trophy TR6 en la película ‘La Gran Evasión’ (1963).

Con Steve McQueen al manillar (o mejor dicho, su doble), la Triumph Trophy TR6, protagoniza uno de los saltos más famosos del cine. La moto fue pintada como si fuese una BMW del ejército alemán. El artista encargado de la transformación fue Von Dutch (Kenny Howard), quien trabajaba en el taller Ekins, encargado de las modificaciones de la moto para la película.

Este modelo, fabricado de 1956 a 1973, tenía un motor bicilíndrico de 649 cm3 que ofrecía hasta 46 CV de potencia a 5.600 rpm, unido a su cambio de marchas de cuatro velocidades, consiguiendo una máxima de aproximadamente 177 km/h. Con un peso de 166 kg era una moto bastante ligera y tuvo bastante éxito comercial a lo largo de su vida, y en sus diferentes versiones (TR6C, SC, SR, SS, Trophy). En total se vendieron 71.355 unidades.

  • La Kawasaki GPZ900R en la película ‘Top Gun’ (1986).

Conocida como Ninja 900, la Kawasaki GPZ 900R salió a la luz en 1983. Fue un éxito tanto en EEUU como en Europa, ya que era de las pocas motos de la época que pasaban de los 243 km/h. En varias escenas de la película, se puede ver a Maverick conduciendo esta belleza en rojo y negro, de 115 CV, 908 cc, 6 velocidades y culata de 16 válvulas.

En el año de su lanzamiento, se vendieron más de 70 mil unidades.

  • La Kawasaki ZZR250 en la película ‘Kill Bill  Vol. 1’ (2003).

Uma Thurman condujo la Kawasaki ZZR 250 con 34 CV y 147 kg para recorrer Tokio durante la grabación de Kill Bill. Gracias a que no era muy pesada, marcando conseguía una aceleración de 0 a 100 km/h en 6 segundos y una punta de 160 km/h.

La moto fue personalizada con los característicos colores amarillo y negro, en concordancia a los lucidos por la actriz en su vestimenta (mono y casco). Esta película de culto, convirtió a esta “kawa” en una moto de película.

 

38 años de Informoto

Algunos son interpelados por el fútbol, la música o el arte, a tal punto que sueñan con profesionalizarse en esas disciplinas, pero para Jorge Monasterio – director de la revista Informoto – fue desde chico su pasión por las motos, uno de esos sentimientos intensos que moldean destinos.  

Su relación con las dos ruedas, quizás no transcurrió por los canales más convencionales (transformarse en corredor de motos o representante de alguna marca) sino que tomó una veta más original e impensada, convirtiéndolo en difusor de la existencia de ese mundo, en un entusiasta, dispuesto a contagiar su pasión a todo aquel con el que se topara. 

Para conocer la historia de Jorge, empezamos su recorrido en 1981.

El 15 de mayo de ese año, Jorge entraba en los negocios de motos para dejar una hoja foto duplicada con información recabada sobre motos y marcas. Así, llegaba al mostrador, nada menos que el primer número de Informoto, su periódico semanal de motos que con el tiempo crecería hasta volverse, en la actualidad, en el más importante del país.

Pero ese año también fue clave de algo más. Por primera vez, Jorge convocó a sus amigos a realizar un viaje en moto a Bariloche. Luego de una bajada en dominó por parte de sus acompañantes, este “viaje en grupo” se transformó en un “viaje solo“, pero quedó encendida en él la idea para un nuevo proyecto: salidas grupales para motociclistas. Un viaje para juntarse con amigos, frenar la moto en distintos puntos de la ruta y comer algo mientras se cuentan, mienten o exageran, algunas anécdotas. En definitiva, el gran sueño de Jorge puede resumirse en una sola intención: crear una comunidad en torno al amor por las motos.

Esos primeros años, son años de tiros al azar, de búsquedas caprichosas por entender cómo hacer que crezca el proyecto y cómo mejorarlo.

Las búsquedas de identidad suelen ser así: repletas de osadía, errores y aciertos. Uno de esos grandes aciertos se dió en 1983 cuando organizó el primero Enduro del país. Se hizo en Pinamar y tuvo 75 participantes. ¿Y el primer error? También se dio ese mismo año, cuando por vueltas del destino, el evento pasa a otras manos. Esta experiencia del Enduro le dejó un sabor agridulce, si bien su sueño estaba tomando forma, no estaba seguro de que esa forma fuera la que se imaginaba. Todavía no había logrado su primer propósito: armar la comunidad que él quería. Porque su público objetivo no era el de los corredores, o especialistas, él quería llegar a todos los que tenían algún tipo de vínculo con las dos ruedas.

Tenía claro que Informoto necesitaba de la publicidad para existir y crecer, pero no quería que su periódico se transformara en un medio infocomercial en el que el objetivo principal fuera solo vender publicidad o notas.

La historia de Informoto, además, es una especie de radiografía de la Argentina y sus devaneos económicos y políticos.

En la época de Alfonsín, por ejemplo, el motociclismo pasa por una época de escasez pronunciada, en la que es imposible conseguir buenos rodados, para reaparecer en los ´90, con una fuerza inusitada. Entran modelos del extranjero y el rubro pasa por una época de auge.

Y así entra también la época dorada del periódico, con tiradas que llegan a los 35.000 ejemplares y con ventas que alcanzan el 65% de la producción. Su cobertura se expande por Latinoamérica, Brasil, California y Miami, y de a poco se va logrando depender menos de la publicidad para generar suscripciones.

En 1995, la publicación se ve afectada por el efecto tequila y las contrariedades que produjo en la economía del país. 

En 1996, se hace el encuentro en Azul y se crea Informoto Club, formalizando la comunidad con la que Jorge siempre soñó.

A partir de ahí, los encuentros crecieron y se multiplicaron. El espíritu de Jorge, en este sentido, fue siempre contrario al de las caravanas, ya que entiende que todas las personas tienen formas distintas de manejo. Por eso, la idea de viajar juntos no le interesa ni le parece muy seguro, su plan siempre fue poner un punto de encuentro en el que pasar el rato, compartir anécdotas y que cada uno llegue como quiera, para evitar amontonamientos y bloqueos de ruta.

Su lema siempre fue el mismo: no importa la moto sino el que va arriba. Y los encuentros de Informoto son un digno reflejo de este pensamiento, ya que siempre  buscaron celebrar el encuentro, la amistad y el amor por las motos. Todas sus reuniones se caracterizan por el enfoque en las personas, en conocer sus historias, y no tanto en alabar mutuamente sus motos.

La crisis del 2001 casi pone un fin definitivo al proyecto. Apenas logran sacar tres ediciones en todo el año. Y los años siguientes no fueron más fáciles, llegando a sólo 5 ediciones en el 2003. Pero, siempre atento a las tendencias del mundo, y también un poco empujado por un amigo, en 1999 encuentra lo que sería su salvación y crea una página web propia. Ese espacio, hizo que en esos años de imposibilidades económicas, la comunidad que había creado tuviera un lugar donde seguir viviendo.

Por el 2004 comienza el resurgimiento de la publicación y es el momento que Jorge considera la etapa más virtuosa, por la calidad del material que consiguen generar.

Paralelamente, se reactivan los encuentros, generando salidas icónicas como la del NOA en 2007. Esta cruzada a lo largo del territorio argentino, fue tan importante, que el gobierno de Jujuy puso a su disposición a la policía para abrirles paso por las calles en su llegada. De estas magnitudes, también cabe resaltar el encuentro en Ulibelarrea, épico en términos de convocatoria, tuvieron que cortar las calles para poder estacionar las motos.

En 2008 hicieron el último encuentro grande. Con base en San Martin, se dispusieron a recorrer San Martín de los Andes, los 7 lagos y Villa La Angostura. Fue tal la convocatoria, que tuvieron que cerrarles un hotel sólo para ellos.

  Cuando Jorge leyó en una nota editorial del New York Times que a partir de ese entonces iba a salir online de lunes a viernes, se dio cuenta de que el futuro de su suplemento en versión papel tenía poco tiempo de vida por delante.

Fue así que, a partir del 2007, comenzó a trabajar en pos de esa transición para su revista. Tomó su tiempo, pero 12 años después, este febrero se publicó la última edición impresa en papel.

Pero a no confundirse, después de 38 años, Informoto, sigue tan viva como siempre; cien por ciento instalada en la modernidad y dispuesta a darle a su comunidad todo lo que siempre les brindó.

En este sentido, Jorge nos cuenta que ya están invitando a una nueva salida el 3 y 4 de agosto. Es una salida pensada para estos tiempos difíciles por lo que hay diferentes formas de alojarse como campings, hoteles y casas.

Este encuentro se hace con el espíritu de siempre: el placer por el viaje, el tiempo compartido y el paisaje.

¿Te gustaría ser parte de una experiencia así?

Próximamente estaremos compartiendo toda la información para que te sumes a esta nueva aventura, parte de la historia de Informoto Club, que sigue acompañando a los argentinos desde hace casi 4 décadas.

 

 

 

 

 

Algunos aciertos de la tecnología

Una de las grandes pretensiones de la humanidad es la de encontrar la clave de la inmortalidad. El hombre que no muere es uno de los personajes que habitan en muchísimas obras de la literatura universal, que no es otra cosa que el registro de las fantasías y sueños del ser humano a lo largo de su historia. Aunque esta búsqueda aún no ha sido resuelta, para los amantes de las motos, tenemos una noticia que es tan potente y deseada, como cumplir el sueño de la eterna juventud: SE CREÓ LA MOTO QUE NO SE CAE. 

Sí, escucharon bien. En 2017 Honda presentó su prototipo Riding Assist-e Concept, una moto autoestabilizada, de la que es imposible caerse. Se trata, además, de un vehículo completamente eléctrico y con una estética muy futurista.

Esta revolucionaria moto, es capaz de perseguir a su conductor a pie simplemente siguiendo sus pasos, por eso este prototipo tiene cuenta con un frontal muy raro y plagado de sensores. Además de suponer un gran avance tecnológico, no podemos pasar por alto lo que significaría en materia de seguridad vial. Cientos de accidentes al año se verían reducidos casi por completo.

Pero si esta novedad no les parece emocionante, a ver qué les parece la siguiente: pronto van a existir LAS RUEDAS QUE NO SE PINCHAN.

Se trata de un nuevo concepto de neumáticos sin aire que está desarrollando la marca Hankook. Gracias a este fabricante surcoreano, en un tiempo no tan lejano, podremos liberarnos de uno de los momentos que más pueden levantarnos la presión antes de viajar: el estado de las ruedas.

¿Se imaginan cuántos disgustos nos ahorraríamos al no pensar en el cambio constante de los neumáticos?

Y ya que estamos hablando de ahorro, el invento de  Juan Siclera, un mecánico de Salta de 62 años, creemos que les va a encantar.

Se trata de un novedoso motor que fabricó en su pequeño taller, cuyo COMBUSTIBLE ES A BASE DE AGUA SALADA. Sus compañeros, asombrados por su proeza, lo filmaron y enseguida el video se volvió viral.

Siclera está convencido de que esta será la tecnología que tendremos en el futuro. Su idea no es comercializarlo, al menos no en principio, sino que fue un simple experimento que llevó a cabo, poniendo en práctica sus conocimientos e intuiciones.

En conclusión, mientras la ciencia sigue en búsqueda de la inmortalidad, los amantes de las motos podemos estar contentos. Nuestras quimeras son más simples pero, por eso mismo, más factibles y año a año, las revoluciones tecnológicas nos presentan sus avances y mejoras, para hacer que nuestro viaje sea más cómodo, rentable y seguro.

 

6 motos emblemáticas de los años 80

En los años 80 las motos estaban en su auge, ya que no eran un vehículo meramente funcional, sino que representaba la libertad y rebeldía de la juventud en esa época que empezaba a escribir sus propias reglas.

En esta nota haremos una pasada por los modelos más emblemáticos de la época, por lo que si tenés alrededor de 50 años, éste será un camino por la nostalgia.

 

1) Bultaco Streaker

 

Una moto deportiva, potente y admirada por todos. Fue la que puso en los circuitos, a algunos de los nombres importantes de la historia motociclista, como Jorge Martínez “Aspar”, Sito Pons o Joan Garriga. Habiendo pasado, todos ellos, por la “Copa Streaker”. Aunque no dio mucho tiempo a soñar con ella: las Honda Hurricane y Yamaha TZR, entre otras, estaban llamando a la puerta y la marca desapareció un tiempo como fabricante. El 17 de mayo de 2014, el mismo día en que se celebraba el aniversario de su fundación y el nacimiento de su fundador, Paco Bultó, Bultaco anunció en Londres su retorno oficial al mercado de la moto presentando al mundo los primeros prototipos de su nueva gama.

Bultaco renace con la misión de seguir haciendo lo mismo que habría hecho hoy mismo si no hubiera cesado la fabricación de sus motos en 1983: ofrecer diversión y nueva tecnología sobre dos ruedas.

 

2)  Montesa Enduro H7

Este modelo de motocicleta fue fabricado por Montesa entre 1974 y 1987, diseñado específicamente para la práctica del enduro (modalidad llamada entonces “Todo Terreno”). A lo largo de su vida comercial se produjeron varias versiones en distintas cilindradas todas con motor de dos tiempos monocilíndrico refrigerado por aire, frenos de tambor y amortiguadores de horquilla convencional delante y telescópicos detrás. La gama se fue mejorando hasta el lanzamiento de las nuevas Enduro H7 (la versión 80 en 1982 y la 360 en 1983). A lo largo de los años, las diferentes versiones fabricadas de Enduro 360 H6 y H7 tuvieron un notable éxito de ventas y contribuyeron a popularizar el Todo Terreno en una época en que la especialidad de fuera de asfalto por excelencia era el trial. Fue tal el éxito de esta moto que se siguió fabricando ininterrumpidamente hasta unos años después de que Montesa hubiera sido absorbida totalmente por Honda, en 1986.

 

3) Honda MBX

Como ya dijimos, la década de los 80 siempre será recordada por la llegada de las motos japonesas, siendo la Honda MBX una de las que más triunfó. Conocida entre los moteros como “Hurricane”, era una moto más grande de lo habitual, que incluía cúpula delantera y unas originales llantas de doble palo que marcaban la diferencia. El nombre de “Hurricane”, se obtuvo a través de un concurso en la revista Motociclismo, lo que contribuyó a crear expectación entre el mundo motero de la época. Nada menos que Freddie Spencer, el campeón del mundo de 500 cc, se encargaba de anunciarla. De hecho, hay una historia detrás de esto. Y es que dicen que fue el propio Spencer quien sugirió a Honda hacer una réplica de su moto para los jóvenes, algo a lo que los japoneses en principio se negaron por el elevado coste que supondría para los posibles compradores. Pero Freddie no se equivocaba y Honda hizo la Hurricane que, a pesar de su elevado precio para la época, en España se vendió hasta la última unidad salida de la fábrica de Montesa-Honda.

 

4) Rieju MR80

La moto Rieju MR80 supuso toda una revolución entre los jóvenes de la generación “baby boom”, que tras su lanzamiento rondaban los 17 años. Con 20CV de potencia, la moto lucía un diseño off-road que combinaba el verde, el negro y el blanco, y que daba un salto de calidad respecto a otras motos tipo off-road que había en el mercado, como la Cobra o la C6.

 

5) Puch Cóndor

Las motos Puch habían sido un éxito durante los 70 con sus ciclomotores de campo, y en la década de los 80 se reinventaron, dejando a un lado los modelos campestres y apostando más por los diseños de ruta, teniendo a la Puch Cóndor como un modelo de referencia. Se trataba de una moto tipo cross, que era más alta, fina y alargada de lo habitual, montando además un motor más potente que le permitía disfrutar de una mayor velocidad y de unas prestaciones superiores.

A finales de los 80, la compañía se estaba arruinando debido a la competencia. En 1987, se produjo una radical reestructuración que llevó a que se dejara de construir vehículos de dos ruedas en Graz. El buen hacer técnico de la compañía siempre fue mayor que su éxito comercial. La línea de negocio de motocicletas y bicicletas Puch fue vendida a la italiana Piaggio, fabricante de la Vespa, en 1987, que aún fabrica motos con el nombre “Puch”.

 

6) BMW R80 G/S

Si viviste esta época, sabrás que las motos trail y raid eran las que más llamaban la atención gracias al auge que comenzó a experimentar el Rally París Dakar durante la década de los 80. Y acá hay que destacar la BMW R80 G/S, una moto que se mantuvo firme ante la explosión de las motos japonesas.  

En 1980, el año de su lanzamiento, no sólo era la enduro más potente del momento, sino la más veloz del mercado: podía alcanzar una velocidad máxima de 168 km/h. Antes de presentarla al público, desde BMW Motorrad quisieron comprobar su fiabilidad, exponiéndola a una dura prueba de resistencia de la mano de los periodistas especializados en el mundo del motor, Kalli Hufstadt y Hans Peter Leich.

A los dos corredores se les hizo entrega de sendos prototipos de las futuras R 80 G/S de serie. Con ellos, emprendieron un viaje a través de Ecuador de 2.200 kilómetros de distancia, soportando altitudes de más de 5.500 metros, temperaturas extremas –oscilaciones de más de 45 grados- y terrenos de una gran dificultad para el pilotaje. Los dos prototipos soportaron este test enduro sin ninguna complicación, demostrando que la R 80 G/S ya estaba lista para ver la luz y ser exhibida en sociedad.

Un rey en moto.

Gracias a películas taquilleras como Grease, la época efervescente de Elvis Presley quedó asociada a los Cadillacs descapotables y a los salones de refrescos y hamburguesas. De hecho, el papel de Danny Zucko, el protagónico masculino, había sido pensado originalmente para El Rey del Rock.

Sin embargo, la pasión de este icónico cantante, giraba alrededor del mundo de las motos.

Elvis era, ante, todo, un apasionado de las Harley-Davidson, marca de la que llegó a tener más de veinte vehículos. Una de sus motocicletas, la Harley-Davidson 1956 KH, la cual compró por 903 dólares, ahora vive en el museo que la marca tiene en Milwaukee, expuesta junto con los papeles de la documentación que acreditan su propiedad.

Sin embargo, la marca que verdaderamente aprovechó el éxito de Elvis no fue Harley Davidson sino Honda. A principios de los años ´70,  la marca japonesa decidió utilizar la imagen del Rey del Rock para su campaña “Para gente simpática”, con la que ingresó al mercado de Estados Unidos.

La decisión fue tan acertada, que algunos sostienen que esa acción fue una de las razones por las que Honda es, hasta la actualidad, una de las marcas más reconocidas en el mundo del motociclismo.

Elvis Presley fue el protagonista de la película “I´m a Roustobout” en la que iba de allá para acá en una Honda Super Hawk 305. A partir de ello, Honda le regaló una Dream CA77 en color negro para él y una moto igual pero de color blanco para su esposa, Priscilla Elvis. En su siguiente largometraje, Viva las Vegas”, Elvis maneja esta moto, que actualmente puede visitarse en el Museo de Arte del Motociclismo en Memphys. Lamentablemente, la moto blanca de Priscilla,, tuvo un destino desconocido.

Hay un costado más oscuro en este amor de Elvis por las motos. Es conocido que el Rey del Rock, era protegido por un grupo de amigos a los que se apodó Memphis Mafia. Con esta selecta pandilla, y aprovechando   sus contactos, lograba que cortaran un tramo de autopista al tráfico y por ella se dedicaban a hacer carreras ilegales con sus motos. Al parecer, Elvis solía ser el más rápido de su banda.

Pero, a pesar de su propia falta de cuidados al volante, Elvis siempre trabajó en mejorar la imagen que se tenía de los moteros, intentando que se los viera de una manera más cercana, familiar. Esa imagen es la que Honda explotó y la que puede verse en todas las campañas que hicieron juntos.

Motos protagonistas

Una de las postales más características de la serie The Walking Dead, es la del personaje Daryl Dixon recorriendo calles desérticas arriba de su moto, su compañera inseparable.

Lo curioso de este personaje es que no tiene, como el resto de los protagónicos, una contraparte en el cómic de Robert Kirkman,  sino que fue pensado exclusivamente para la TV. El plan original era que tuviera una vida corta pero gracias al cariño de la audiencia fue creciendo hasta volverse uno de los personajes centrales.

Se suponía que Daryl iba a montar un caballo pero como a Normal Reedos – actor que da vida al personaje – le daba miedo, optaron por una moto. A partir de ahí, junto con la ballesta, la moto pasó a ser su rasgo distintivo.

Cuando el personaje apareció en el 2010 manejaba una pequeña custom, que tuvo que abandonar con mucha pena en uno de los capítulos de las siguientes temporadas. Por suerte, a finales de la quinta temporada consigue una Classified Moto cuya base es una Honda CB750 Nighthawk.

La verdad sea dicha, Norman Reedus es un auténtico entusiasta de las motos, y como tal, ha logrado transformar la pasión que comparte con Daryl, en una excusa para crear una serie documental imperdible: En ruta con Norman Reedus.

Como el título no esconde, la serie nos muestra a Norman recorriendo los caminos de su país junto con un compañero sorpresa, que puede ser un actor, un músico o un amigo. Así, van explorando la cultura local del motociclista, visitando salones de tatuajes y talleres al costado del camino, mientras buscan dar a conocer a los coleccionistas, mecánicos y artesanos más experimentados de todo el país

Pero Norman Reedus no es el único actor famoso que plasmó su pasión por las motos en una serie documental. En 2004, John Boorman -actor de gran renombre pero sin un personaje característico a cuestas- y Ewan McGregor – quien encontró la fama con su interpretación de Mark Renton en Trainspotting decidieron emprender un viaje en moto desde Londres a Nueva York, una distancia de 30.395 km aproximadamente.

Los actores, que coincidieron en la película El beso de la serpiente, son muy amigos y muy fanáticos de las motos. Por eso, cuando Ewan leyó el inspirador libro de Ted Simon, Los viajes de Júpiter, en quien pensó primero para compartir la travesía, fue en Boorman.

El viaje duró de mediados de abril hasta finales de julio; atravesaron Europa Central, Ucrania, Rusia, Kazajistán, Mongolia, Siberia y Canadá sobre una moto BMW R1150GS.

La serie se llama Long Way Round y es imperdible. También existe una edición en DVD y un libro que tuvo mucho éxito de ventas.

Como bonus track les recomendamos dos documentales más, que si bien no tienen un famoso al volante, nos parecen imperdibles.

Riding Solo To The Top Of The World se destaca por una modesta producción y una ambiciosa misión. Gaurav Jani´s se interna con una moto 350cc Royal Enfield, modificada para cargar con unos 100 kg de equipaje, por un paraje imposible, la meseta de Changthang a unos 4500 m de altitud en la región de Ladakh, cerca del Tíbet.

Sin más compañía que su moto y su cámara, Jani´s logra captar imágenes de una belleza sorprendente, incluso por fronteras que ni la mismísima National Geographic ha podido cruzar.

Por su parte, en Diario de un Nómada, el escritor español Miquel Silvestre nos cuenta, a modo de bitácora, su viaje desde el estrecho de Magallanes hasta el Canal de Panamá.

Lo más llamativo del documental, además de la cantidad de hábitats diferentes que atraviesa en sus 20.000 km de viaje (desiertos, selvas, playas y montañas), es la manera en que nos cuenta las fundaciones de las ciudades y los relatos de los aventureros más famosos de esas épocas: Núñez de Balboa, Francisco de Orellana o Pedro de Valdivia.

Un verdadero viaje en moto por la historia de la conquista de Sudamérica.

E- motos: La pesadilla de Warnes

Mucho se habla en el mundo de las dos ruedas sobre los motores eléctricos y el efecto que tendrá a corto plazo en la industria de las motocicletas.

Algo similar está ocurriendo con la técnicas de impresión 3D y la fabricación de los chasis y de las demás piezas no eléctricas que se utilizan para el armado de las motos.

El año 2016 fue un año clave en este sentido. En el Auto Show de Los Ángeles de ese año se presentó el modelo The Dagger, una super bike’ fabricada por Divergent 3D con un chasis creado, cien por ciento, con esta técnica.

Con una estructura de fibra de carbono, The Dagger es un cincuenta por ciento más ligera que las motos hechas con materiales tradicionales, lo que hace que sea mucho más eficiente en la pista que cualquiera de sus competidoras. Pero lo más importante del asunto es que su eficiencia no es a costa de la seguridad: su estructura de fibra de carbono resulta más resistente que la tradicional.

Ese mismo años, ApWorks también presentó una moto con un chasis realizado completamente en impresora 3D. Para la creación de este prototipo, la Light Rider, se inspiraron en la naturaleza y usaron un material llamado Scallmolloy que hace que la moto sea más ligera, pesando aproximadamente 35 kg, un treinta por ciento menos que el resto de las motocicletas del mercado.

A fines del 2018 el uso de las impresoras 3D evolucionó. La consultora de impresión 3D Now Lab desarrolló la motocicleta eléctrica Nera, la primera de su clase impresa en 3D y totalmente funcional. Según la firma, “todas las partes se han impreso en 3D, incluyendo neumáticos, llantas, cuadro, horquilla y asiento”. Las únicas partes que no se han impreso en 3D son el motor eléctrico, que se aloja en el cubo de la rueda trasera, y las baterías, que están integradas en la carrocería.

Sin embargo, lo más revolucionario de este modelo son sus ‘neumáticos’ sin aire que prometen cambiar el negocio de las llantas para siempre.

La impresión 3D, además, es una técnica que abre múltiples posibilidades a los amantes de la costumización y a los coleccionistas de modelos antiguos. Para estos últimos, esta tecnología les permite fabricar de cero piezas dificil de conseguir o que ya están fuera del mercado, logrando volver a ensamblar cualquier modelo por antiguo que sea; para los amantes de la Kostum Kulture ya existen varios talleres que, gracias a impresoras 3D, construyen y venden kits de piezas con los cuales los clientes pueden elegir el aspecto y estilo de sus motos.

“Los métodos convencionales limitan la creatividad y la libertad a la hora de diseñar, y no permiten crear piezas complejas. En cambio la impresión en 3D permite a los diseñadores crear piezas más complejas con mucho menos esfuerzo, ahorrando tiempo y dinero”, dicen desde BCN3D Technologies, uno de estos nuevos talleres ubicados en España.

La impresora 3D y la industria de las motos ya se han dado la mano para revolucionar la fabricación de las motos para siempre.